¡Continuar la lucha desde abajo por salario mínimo igual a la canasta básica y demás derechos!
El pasado 1 de mayo el Gobierno de Delcy Rodríguez firmaba un pacto social con las organizaciones patronales Fedeindustria, Fedecámaras y los dirigentes de las centrales sindicales CSBT, CTV y ASI. Este pacto significa la renuncia de estas organizaciones sindicales a exigir un salario mínimo igual a la canasta básica (una de las consignas más sentidas por la clase trabajadora venezolana tras una década marcada por el colapso de los salarios y las condiciones de vida) y al resto de reivindicaciones que han movilizado a miles de trabajadores durante los últimos meses.
No solo eso: el acuerdo abre la puerta a la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo (algo que exigen los empresarios desde hace años) para liquidar de forma definitiva los avances alcanzados por la clase obrera durante los Gobiernos de Hugo Chávez, muchos de los cuales ya habían sido pulverizados por el Gobierno de Nicolás Maduro.
Este pacto a espaldas de los trabajadores y trabajadoras también significa institucionalizar la Mesa de Diálogo Nacional para los Consensos Laborales y Sociales, recuperando la “Tripartita” de la IV República, rebautizada como “Trimaldita” por la clase obrera venezolana porque sirvió de excusa para la traición histórica de la CTV, cuando pactó en 1997 con el Gobierno capitalista de Rafael Caldera la liquidación de las prestaciones sociales, y otras muchas concesiones a los empresarios y retrocesos.

Sabotaje institucional y empresarial contra la movilización independiente de la clase obrera
No es casualidad que este acuerdo contra los intereses de la clase trabajadora se hiciese público precisamente el 1 de mayo. Desde el pasado 12 de marzo diferentes movilizaciones obreras han agrupado a varios miles de trabajadores y trabajadoras entorno a la reivindicación del salario mínimo igual a la canasta básica y otros derechos. Aunque limitadas todavía numéricamente por el peso que sigue teniendo entre las masas el brutal colapso económico de la última década (que ha obligado a las familias obreras a centrarse en la lucha por la supervivencia, extendiendo la informalidad y todo tipo de formas de trabajo precario) estas movilizaciones reflejan el malestar que hay entre centenares de miles de trabajadores y representan un primer paso muy importante, intentando romper la inercia del periodo anterior y plantear reivindicaciones de clase.
Muchos colectivos y sindicatos de base que impulsaron esas movilizaciones habían planteado el 1 de mayo como fecha de referencia para unificar las reivindicaciones salariales y laborales de los diferentes sectores y salir a la calle con más fuerza. El anuncio del acuerdo del Gobierno y los empresarios con los dirigentes sindicales tenía un objetivo claro: sabotear las manifestaciones críticas del 1 de mayo, aislar a los sectores que apuestan por recuperar una movilización independiente y desde abajo y golpear la confianza de la clase obrera en sus propias fuerzas. En el caso de la CTV y ASI, sus dirigentes han dicho además durante todos estos meses anteriores estar a favor de la lucha por el salario igual a la canasta básica y el resto de reivindicaciones laborales planteadas.
Pese al sabotaje institucional, empresarial y burocrático varios miles de trabajadores salimos a la calle el 1 de mayo en todo el país. La combatividad y voluntad de luchar de estas movilizaciones contrasta con la debilidad de las movilizaciones regionales organizadas por el Gobierno bajo el lema “peregrinación por la convivencia y la paz”, a pesar de todos los recursos a su disposición.
Las movilizaciones organizadas por el Gobierno tenían como único fin dividir, amenazar y atemorizar a quienes nos movilizamos por un salario digno, tildándonos cínicamente de “traidores a la patria”. ¡Qué cinismo viniendo de los mismos que se arrodillan ante Trump, arrastrando por el fango el legado de Chávez, entregando de forma vergonzosa los recursos de Venezuela a las petroleras yanquis y europeas y abandonando al pueblo cubano mientras EEUU lo somete al hambre y la asfixia económica! La realidad es que esas movilizaciones solo sirvieron como excusa para desplegar cuerpos represivos y cerrar espacios en Caracas desde el 30 de abril, intentando desmontar así las convocatorias de los sectores críticos.
Por otra parte, el anuncio de Delcy Rodríguez sobre el ajuste al Ingreso Mínimo Integral, realizado ese mismo día, fue tan confuso y manipulador que resultó sorprendente incluso para sus propias bases, recordando los dobles discursos, excusas y mentiras de la IV República. Ese ajuste supone un aumento pírrico del 26% para trabajadores activos, cuando la inflación interanual está por encima del 600% y la inflación acumulada durante los últimos años llega al 71, 8 %. El ajuste se produce además bajo una figura que desmejora los derechos laborales recogidos en la LOTTT y la Constitución, ya que no tiene impacto en las vacaciones, utilidades y antigüedad ni en la jubilación. De hecho los pensionados pasarían a recibir poco más de 2 $ diarios, mientras que los adultos mayores apenas percibirán 1,03 $. Una autentica miseria. Una burla que mata la reivindicación histórica que planteó Chávez de dignificar las condiciones de vida de los ancianos excluidos del seguro social.
Estas medidas, y el acuerdo suscrito por los dirigentes sindicales aceptándolas, significan condenar a millones de trabajadoras y trabajadores a la miseria y la precariedad en sus últimos años de vida. Para colmo, tal como ha dejado claro la patronal, el instrumento burocrático que representa esta nueva Tripartita seguirá activo hasta concretar la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, con la que, como explicamos anteriormente, pretenden dar la estocada definitiva a los pocos derechos y conquistas laborales de lo que fue el proceso revolucionario que quedan en pie, al menos en el papel.
Miles de trabajadores responden
La burla organizada por el Gobierno el 1 de mayo para darse un baño de masas y presentar públicamente este pacto antiobrero, en Venezuela y de cara al exterior, como una medida apoyada por el pueblo terminaba con un concierto con cuatro inmensas tarimas con artistas internacionales. El resultado fue un fracaso, recibiendo un contundente rechazo tanto en las redes sociales como con la escuálida asistencia. El pueblo envió un mensaje claro, que debemos entender quienes luchamos por levantar una alternativa sindical y política democrática, anticapitalista y combativa: “No somos tontos y esperamos nuestro momento para levantarnos con fuerza y dignidad”.
Frente al fracaso del acto oficial, la marcha nacional del 1 de mayo en Caracas crítica con las políticas del Gobierno fue muy positiva. No solo pudo ejecutarse, superando las patrañas burocráticas, amenazas y provocaciones de los cuerpos policiales, demostró capacidad de resistencia y mayor organización que otros años, llegando directamente a las bases con pedagogía sobre la lucha actual. La mayoría de manifestantes expresaron el rechazo a cualquier tipo de seguidismo respecto al Gobierno pero también a las consignas interesadas y oportunistas que están promoviendo grupos de la derecha vinculados a dirigentes como María Corina Machado y otros, intentando utilizar el malestar e indignación que hay entre la clase obrera para sus propios fines. La realidad es que si estos dirigentes llegasen a Miraflores lanzarían los mismos ataques brutales contra el pueblo, y que vemos ejecutar a su jefe Trump en EEUU o su amigo Milei en Argentina, donde los presupuestos de la universidad pública han caído un 45%, los salarios de los docentes un 34% y todos los derechos sociales y democráticos están amenazados.
En las regiones, diversos partidos de oposición intentaron capitalizar el protagonismo de los trabajadores. En Anzoátegui, se movilizaron aproximadamente 800 trabajadores bajo la dirección de Fetranzoátegui. Participaron líderes de vanguardia y de base de sectores como los empleados públicos, educadores, salud, cemento, petróleo, construcción y automotriz entre otros. En esta marcha destacó la participación de la recién creada Coordinadora de las Luchas de los Trabajadores del Estado Anzoátegui, que agrupa diferentes organizaciones clasistas de base: Frente Nacional de Lucha de la Clase Trabajadora (FNLCT), Corriente Clasista Unitaria Revolucionaria y Autónoma (C-CURA), Bloque Histórico Popular, el Sindicato SINSTRAPESCAVE, el Movimiento de Trabajadores en Constitución (Zona Centro) y el Comité de Defensa Legal Laboral y Social de los Trabajadores (CDLLST).

Este agrupamiento, con sus pancartas y la entrega de más de 800 volantes, fue la organización más identificada con los intereses de clase. Su volante, fue recibido con mucha simpatía por los trabajadores presentes y que terminaba con estas propuestas:
1.- “Realizar encuentros de trabajadores, asambleas democráticas, crear sindicatos y toda herramienta de lucha que decidan l@s trabajador@s en cada centro de trabajo con voceros elegibles y revocables inmediatamente por asambleas, coordinados con los vecinos y amigos en las comunidades.
2.- Autofinanciar la lucha y la fuerza del movimiento de trabajadores y el pueblo, creando fondos de resistencia mediante colectas, rifas, verbenas y otras actividades financiadas por l@s trabajador@s.
3.- Organizar movilizaciones escalonadas que fortalezcan la unidad para com-batir y superar las barreras represivas del Estado, la criminalización de las luchas sindicales y derrotar los grupos de delincuentes pagados por la burocracia y los patronos.
4.- Exigimos tal cual establece la constitución, desde los artículos, 80, 89 al 97: un salario igual a la canasta básica, contrato colectivo; prestaciones sociales, el derecho a huelga, la autonomía sindical, la libertad de trabajadores presos por protestar, derecho a la salud y seguridad laboral y el cumplimiento de las senten-cias judiciales a favor de los trabajadores.
5.- Luchamos por un sistema de salud y educación cien por ciento (100%) de calidad y gratuito; por el rescate de la soberanía nacional como clase obrera.
Este es el camino para levantar una alternativa sindical y política basada en la autoorganización de la clase obrera con un programa verdaderamente socialista, anticapitalista y antiburocrático que plante cara a las políticas que está aplicando el Gobierno de Delcy Rodríguez siguiendo los dictados de los empresarios, Donald Trump y el imperialismo estadounidense pero también a la derecha y la ultraderecha







