¡Fuera esta banda de asesinos, hay que derrotarles con la huelga general y la autodefensa popular!
Este sábado 24 de enero hemos asistido a un nuevo salto de la SA de Trump. A plena luz del día, como ya ocurrió con Renée Good, varios matones nazis de ICE han asesinado a sangre fría con 11 tiros a bocajarro a Alex Pretti, ciudadano norteamericano y enfermero de soldados veteranos que únicamente grababa con su móvil una nueva actuación arbitraria de los agentes de ICE.
Este asesinato y los anteriores, o las detenciones de niños de cinco años, han sido justificados con toda la arrogancia por Trump y sus representantes públicos, como el Führer de ICE, Greg Bovino, que no duda en imitar con orgullo el estilo y la vestimenta de los oficiales de las SS nazis.
El asesinato de Alex Pretti es parte de una escalada que busca instaurar el terror entre la comunidad inmigrante, los habitantes de Minneapolis y de todo EEUU, y se produce al día siguiente de una movilización histórica en el estado de Minnesota y en dicha ciudad, con una huelga general que culminó con una masiva manifestación de más de 60.000 personas -con temperaturas de 25 grados bajo cero-, en una ciudad de 400.000 habitantes.
Una impresionante demostración de resistencia que ha puesto en el punto de mira a ICE y al Gobierno Trump, mandando un mensaje tanto a los Demócratas como a las llamadas Instituciones por su pasividad e inacción. Está claro que la clase trabajadora y la juventud norteamericana no se van a quedar con los brazos cruzados ante este asalto fascista contra sus derechos y libertades.
La ejecución de Alex Pretti, como antes la de Renée Good, o la muerte de otras 9 personas bajo custodia de ICE en los meses de diciembre y enero, son un paso más en el intento de imponer en EEUU un régimen policial militarizado y una dictadura totalitaria. Porque así, de esta manera, empiezan las cosas. El propio Trump y otros cargos de su Gobierno, no han dudado, como ya hicieran con Renée Good, en criminalizar a la víctima, acusándolos de “terroristas domésticos” y volviendo a cargar contra la izquierda y los antifascistas. Como ocurrió en la Alemania nazi, somos su objetivo.

ICE, las nuevas SA del Gobierno de Trump
Como ya hemos señalado en nuestros análisis, Trump, si pudiera, establecería una dictadura totalitaria de corte fascista en los EEUU, pero por el momento, gracias a la resistencia militante de la clase obrera norteamericana, no puede. Pero esto no significa que renuncie a tomar medidas cada vez más audaces en dicha dirección. Montar un ejército paramilitar de extrema derecha a través del ICE no es ninguna anécdota como estamos viendo.
Trump ha establecido las condiciones para fortalecer el ICE integrando en sus filas a grupos y milicias fascistas bien conocidas, como los Proud Boys, que participaron del asalto al Capitolio, y que han sido indultados y sacados de las cárceles por Trump el primer día de su mandato. De ahí que todos esto grupos hayan desaparecido de la escena, ya que ahora actúan uniformados –a veces-, con armas reglamentarias y bajo la cobertura del Gobierno federal.
Trump ha aumentado el presupuesto de ICE con la aprobación de una partida especial de 75.000 millones de dólares en 4 años –lo que supone 29.000 millones al año-, a los que se suman los otros 10.000 millones que ya tenía asignados. Esto significa que ICE se ha convertido en la agencia de seguridad o policial mejor financiada del Gobierno federal, teniendo un presupuesto en este momento equivalente al del Departamento de Justicia y del FBI conjuntamente.
Por otro lado, mediante una campaña de reclutamiento agresiva, en 2025 sus fuerzas han pasado de 10.000 a 22.000 integrantes. Una agente de ICE puede cobrar entre 55.000 y 85.000 dólares al años, pero además cuentan con un bono especial de otros 50.000 dólares, el pago de primas de hasta el 25% por detenciones y la anulación de hasta 60.000 dólares que tengan en préstamos estudiantiles. Una receta acabada para reclutar miles de mercenarios fascistas ávidos de dinero y que se van a dedicar a lo que mejor saben: organizar cacerías racistas contra la población inmigrante y asesinar a activistas de izquierdas.
La inmigración, como ocurrió en su momento con los judíos en la Alemania nazi, es el chivo expiatorio para desatar la militarización social y una ola de terror masivo. Como ocurría con los judíos, el primer paso es deshumanizar a la comunidad inmigrante y atacar con saña a la población nativa que ha decidido salir a las calles a protegerla. El modelo es calcado del nazismo.
ICE ha detenido oficialmente hasta noviembre a más de 65.000 inmigrantes, careciendo el 73,6% de los mismos de cualquier tipo de antecedente penal, y teniendo el resto en general antecedentes menores, como simples delitos de circulación. Por otro lado, y a pesar de no haber cifras oficiales, se calcula que hay más de 65.000 personas en centros de detención de inmigrantes, auténticos campos de concentración “sin ley”.
La secretaria de Seguridad Nacional de Trump, la neofascista Kristi Noem, ya planteó en agosto que el objetivo es que ICE tenga capacidad en sus campos de concentración para albergar hasta 100.000 prisioneros, creando de esta manera un sistema penitenciario paralelo al margen de la legalidad ordinaria, de los tribunales y de cualquier tipo de control.
Resistencia en las calles y huelga general
Este nuevo asesinato del ICE ha generado un reguero de protesta masivas por ciudades de todo EEUU, y un salto en la voluntad de resistencia del pueblo de Minneapolis, que no ha dejado de salir a las calles durante el último mes para hacer frente a estos matones.

La huelga general del pasado viernes fue un hito histórico, sin precedentes desde las famosas huelgas de los Temasters en los años 30, en plena gran depresión. Es justamente esta acción directa desde abajo, auto organizada por las propias comunidades en los barrios, enfrentándose teléfono en mano y con sus cuerpos a los fascistas de ICE, negándose a servirles comida en los establecimientos, manifestándose todas las noches frente a sus hoteles para impedirles dormir, o ayudando a sus hermanos inmigrantes cuando son rodeados o secuestrados por ICE, lo que está frenando los planes abiertamente fascistas de Trump y su Gobierno.
Frente a esta acción decidida, que también está generando la autodefensa armada de las comunidades amenazadas, vital en estos momentos, la actuación de los Demócratas brilla por su ausencia. Hay que recordar que una de las razones que están permitiendo financiarse a ICE es el acuerdo al que llegaron Republicanos y Demócratas en el Congreso y el Senado para poder aprobar el presupuesto federal. En aquel momento los Demócratas lo justificaron con el argumento de la necesidad de desbloquear la situación y acabar con el cierre de la Administración, y todo a cambio de algunas migajas insignificantes garantizando, eso sí, la monstruosa financiación de este cuerpo paramilitar. Hoy de nuevo se pagan las consecuencias de este supuesto pragmatismo.
La realidad es que ni los Demócratas, ni el Congreso, ni el Senado, ni los tribunales son capaces de limitar o parar a Trump, como los hechos están demostrando. La clase obrera inmigrante y nativa de EEUU solo puede confiar en sus propias fuerzas.
Tanto el alcalde de Minneapolis como el gobernador de Minnesota Tim Waltz, se ciñen a declaraciones lacrimosas, se quejan de los abusos, nos hablan de que la democracia está en peligro, pero en la práctica no hacen absolutamente nada. Ahora, tras el asesinato de Pretti, el gobernador ha decidido desplegar a la Guardia nacional del Estado ¡para repartir comida entre la población!
Tanto las policías locales como las fuerzas estatales, incluida la Guardia Nacional, solo han intervenido cuando se incrementa y radicaliza la resistencia activa frente al ICE como ahora en Minneapolis. Así ocurrió en Los Ángeles, cuando se desplegó a la Guardia Nacional para hacer frente a los “disturbios”. Esta medida no busca enfrentar a ICE sino garantizar el orden capitalista, un orden en el que estos grupos paramilitares continúan persiguiendo, secuestrando o matando.

Si algo está demostrando la impresionante movilización en Minneapolis, y en otras muchas ciudades, es la fuerza que tenemos los trabajadores y los oprimidos cuando tomamos las calles y cuando nos organizamos. En este momento existen miles de brigadas anti-ICE en Minneapolis y por todo EEUU. Esta autoorganización mediante la movilización de masas, que hace frente a los fascistas de ICE y a Trump, es la única garantía frente a la peligrosa y gravísima deriva totalitaria hacia la que se encaminan los EEUU. Tenemos que fortalecer la autoorganización y la autodefensa, con comités anti-ICE que se coordinen, que se movilicen, que se armen en defensa propia, para construir un poderoso movimiento en el conjunto de los EEUU que imponga la huelga general.
¡Tenemos el poder, tenemos la fuerza! ¡Aplastemos a ICE y a los fascistas!








