¡Hay que unir y coordinar las luchas de los maestros con las comunidades!

Este 15 de enero nuevamente los educadores tomaron las calles a nivel nacional. Algunas regiones fueron más nutridas que otras, lo cual generó una gran preocupación en el gobierno central. Éste decidió sabotearlas organizando acciones paralelas como marchas y actos en sitios diferentes, cerrando calles para afectar las manifestaciones, lanzando un despliegue de seguridad descomunal y hasta infiltrando una gran cantidad de jóvenes policías en las marchas.

Para enfrentar esta política de terrorismo laboral es necesario un sindicalismo combativo

El gobierno tiene terror a las movilizaciones del sector educación. Recordemos la zozobra que le causaron las protestas del 2022, demostrando que el movimiento de trabajadores tiene las condiciones de fuerza para recuperar sus derechos legales, convirtiéndose en un ejemplo para el resto de los sectores laborales y dándole también un para’o a los políticos de derecha que intentaron aprovecharse del escenario.

Las calamidades del sector educación no se resolverán con el voto, y menos a dirigentes de la derecha que utilizan cínicamente las políticas desastrosas y anti populares del gobierno para ganar apoyo. La clave es movilizar la fuerza y malestar que existe, exigiendo presupuestos suficientes, salarios y condiciones laborales dignas para el sector educación y por una enseñanza 100% pública, gratuita y de calidad.

Si los dirigentes sindicales se limitan a la movilización gremial por salario y el contrato colectivo sin tomar en cuenta las deplorables condiciones de infraestructuras, la falta de herramientas de trabajo que garantice un ambiente adecuado para la educación de las y los hijos de los trabajadores, le estarán brindando el mejor escenario al gobierno para que les golpee.

Hay que impulsar la unidad de los educadores, padres y representantes mediante asambleas democráticas. Esto permitiría responder mejor a los ataques de la burocracia como los encarcelamientos y maltrato laboral de trabajadores y dirigentes sindicales.

No se puede ser indiferente de la grave problemática  del sector educación

La política del gobierno de asignar apenas 10,25% del presupuesto a educación, a diferencia del pasado en el que aprobó 18,6%, es un recorte inaceptable y que afecta especialmente a las familias trabajadoras, que dependemos de la escuela pública.

Cada día son menos los jóvenes con interés en ser educadores, se reduce brutalmente el número de profesionales en la educación. El salario miserable y las pésimas condiciones laborales obligan al maestro a tener que laborar en múltiples emprendimientos que no le permiten prepararse y ofrecer un proyecto de educación adecuado, afectándose la calidad del conocimiento de los niños y jóvenes.

La situación creada por el gobierno en el sector educación prepara las condiciones  para que las futuras generaciones de jóvenes trabajadores, con peor formación, sean entregados en bandeja de plata a los empresarios y transnacionales para ser explotados en condiciones semi esclavas a cambio de  salarios miserables.

Es urgente unir las luchas de las y los trabajadores junto al pueblo como una sola fuerza.

Debemos rechazar las hipócritas declaraciones de la derecha que para nada presenta un programa de gobierno que garantice  los derechos de los trabajadores. En todos los países que gobiernan su política es destruir y privatizar la enseñanza pública y que la educación sea un privilegio para unos pocos.

Igual tenemos que desbaratar la estrategia del gobierno que combina la división de los trabajadores con métodos clientelares y humillantes como bonificaciones, sin mejorar los beneficios de las convenciones colectivas, utilizando la división, amenazas y represión institucional y jugando con la necesidad extrema del trabajador y el pueblo humilde.

Esto se puede acabar construyendo un sindicalismo asambleario, democrático y combativo, consecuente con los trabajadores y junto a las comunidades.

Derrotemos a la burocracia y empresarios corruptos que se hacen multimillonarios con el sudor y sangre de los trabajadores y las penurias del pueblo. Las centrales y organizaciones de trabajadores CUTV, CTV, UNETE, así como las federaciones regionales y demás deben asumir una lucha de las y los trabajadores más organizada, uniendo a todos los sectores laborales públicos y privados junto con las comunidades.

Los dirigentes revolucionarios  junto a las y los trabajadores deben impulsar reuniones y asambleas con trabajadores, desempleados, padres y estudiantes, recoger sus exigencias para construir un programa de lucha y un plan de unidad de acción que se decida en asambleas. Igualmente, elegir a los voceros de comités de lucha locales para coordinar acciones conjuntas desde todas las entidades de trabajo, extendiéndose local, regional y nacionalmente.

¡Por una educación 100% pública, gratuita y de calidad!

¡Por salario igual a la canasta básica con ajusté automático!

¡Por el cumplimiento y discusión de los contratos colectivos!

¡Por la libertad de todos los trabajadores presos!

¡Construyamos los Comité de Acción y Lucha!


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