¡De 2.500 trabajadores del canal de Venevisión sólo quedan en nómina resistiendo 700!

El empresario Gustavo Cisneros era el millonario número uno de Venezuela en 2013. Según los datos de la revista Forbes, su patrimonio ascendía a 4.400 millones de dólares y ocupaba el puesto 286 a nivel mundial de los más ricos. Justamente para ese año, y en un periodo de bonanzas en el país, este oligarca lanzó toda su artillería para desmejorar los derechos laborales de sus trabajadores.

A un año de haberse aprobado la nueva Ley Orgánica del Trabajo (LOTTT) promulgada en el gobierno de Hugo Chávez Frías, el Grupo Cisneros, manipulando a su favor la interpretación de la reducción de la jornada de trabajo, impone cambios de horarios, desmejorando el acuerdo de la cláusula contractual y violentando el debido procedimiento que establece la ley. Pero ha sido un largo periodo de incumplimientos de la convención colectiva que, para colmo, en el año 2016, una vez vencida, fue prorrogada por los traidores del sindicato SINTRAPROAV. Esta pandilla de delincuentes junto a Cisneros y dirigentes político-sindicales de la CBST no permiten que se realicen elecciones de nueva junta directiva.

Los sindicaleros vienen aceptando y obligando a los trabajadores bajo amenaza a que firmen cambios de beneficios socioeconómicos (Juguetes, Útiles escolares, Becas estudiantiles, etc.), implementos de seguridad e higiene laboral (guantes, cascos, lestes, entre otros) por bonos en dinero, afectando sicológicamente, permitiendo que se ponga en riesgo la vida de los trabajadores, aprovechándose del desespero económico que se sufre por la hiperinflación, todo esto para proveerle grandes cantidades de dinero al empresario Gustavo Cisneros.

Esta brutal violencia se complementa con la política laboral mercenaria sobre el derecho a la alimentación, los puestos de trabajo y el salario miserable que tiene este empresario. Muchos departamentos de trabajo han sido desmantelados, los trabajadores renuncian por no poder cubrir sus necesidades, ni para pagar el pasaje de traslado a las labores o poder comprar un desayuno. El Grupo Cisneros ha llevado esta situación a un extremo insoportable. Ahora han quitado el beneficio de un comedor de la empresa a cambio de un bono que no alcanza para nada y que en lugar de alimentación es un bono de hambre. Esto lo han hecho sin importarle que era justamente esta comida que recibían en la empresa la que garantizaba que, en los actuales momento de dura crisis, muchos trabajadores pudieran alimentarse antes de iniciar la rutina de trabajo.

La empresa modificó de manera autoritaria las jornadas laborales, generando fuertes recargas de trabajo. Como ejemplo de ello está el programa de televisión “Sábado Sensacional”, que para poderlo producir se necesitaba 7 días y actualmente tiene un solo día de producción con el 50% del personal que antes se requería. Esto ha colocado a trabajadores activos en la situación de asistir a un sólo día de labor y con ello quedando en la grave condición de percibir sólo 4 días del bono “hambre” al mes. Con esto, el Grupo Cisneros se ahorra 20 días de bono por trabajador. Adicional a estas condiciones está la eliminación de beneficios como el de transporte de regreso a casa, bono por trabajo extra y nocturno, en desmedro inclusive de los cálculos para prestaciones sociales, utilidades y vacaciones. Realmente, tanto las condiciones como el trato que reciben estos trabajadores son humillantes y semejante a la esclavitud.


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