Desde hace varios días una noticia ha dado la vuelta al mundo, cuando el portavoz del consorcio Estadounidense General Motors, anunciaba en un comunicado desde Washington, el “Cese inmediato de las operaciones en Venezuela” , debido a una “confiscación ilegal” de las autoridades venezolanas. No faltaron voceros de la derecha, que hablaban de expropiación y de toma arbitraria, etc. Todos los titulares aprovechados al máximo por la MUD para calentar la Calle.

Inmediatamente después de conocerse la noticia, se reunían más de 400 trabajadores en la planta de Valencia para discutir su situación y tratar de organizarse entorno a lo sucedido. Al mismo tiempo llegaban de Caracas 3 ministros del gabinete de Maduro a “intentar resolver la situación”. Todo lo que se presentaba era clave para tomar medidas a la izquierda que hubiera sido un verdadero punto de inflexión, una oportunidad única para impulsar un verdadero control obrero, llamar a la elección de un consejo de fábrica, delegados por cada área de trabajo, asamblea como máximo órgano de dirección, realizar un plan de producción y realizar una inversión económica. Esto sin duda hubiera servido, para reimpulsar la lucha, frenar la batalla mediática y evidentemente dar un golpe a la burguesía que sabotea.

Pero, el ministro dijo “… solos no pueden”

Lamentablemente, la política del gobierno ha sido totalmente la contraria a la que necesita la situación actual. Se presentaron en la planta Pérez Abad (presidente del Banco Bicentenario), Ramón Lobo (Vice-presidente del Área Económica) y Francisco Torrealba (Ministro del Trabajo), diciendo que estaban allí para defender los puestos de trabajo y para reimpulsar la operatividad de la planta. Pidieron que se “aclarara la situación: que allí no había expropiación”, aparte de argumentar que se estaba intentando localizar a los dueños de la empresa, que el gobierno ponía a la orden un crédito para cancelar las deudas y para garantizar la puesta en marcha de la planta. Según estos voceros se ha dicho “el gobierno quiere que GM produzca”. Han dicho que los trabajadores quieren trabajar pero (en palabras del ministro Torrealba) “ellos solos no pueden, hace falta alguien que se encargue de la comercialización” . En pocas palabras nos están diciendo que hace falta quien se quede con las ganancias, que sin los empresarios no se puede producir. Ya desde hace un tiempo el gobierno ha marcado una postura que se aleja de cualquier medida realmente socialista e incluso de la línea que siguió Chávez. Excusas para aplicar estas medidas, que son capitalistas no socialistas, dan muchas: que los trabajadores no tenemos madurez suficiente para dirigir las empresas, que es necesaria una alianza con la burguesía, etc. El resultado es ceder a la presión de los capitalistas y defraudar a la clase obrera.

Recordemos al Sr. Torrealba, que fueron los trabajadores los que derrotaron el golpe del 2002 y el paro del 2003, los que impulsaron los primeros consejos de fábrica que demostraban en la practica el potencial de la clase obrera para gestionar la producción y la administración (INVEVAL, VENEPAL, Sanitarios Maracay, etc.) y que si estos ejemplos no llegaron más lejos fue por el cáncer burocrático que usando el aparato del Estado Burgués sabotearon la gestión obrera.

¡La verdad de los empresarios (GMV) con quien el Estado pretende aliarse para producir!

En la practica la GMV, ya había reducido al mínimo sus operaciones desde el 2015, no solo ellos, es que el conjunto del sector automotriz en la práctica no produce ni al 10% de su capacidad. Según las últimas cifras aportadas por todo el sector, mientras la capacidad productiva es de 450.000 unidades (que nunca ha llegado a producir, dicho sea de paso, su máximo en 2007 fue de 170.000 unidades), apenas se produjeron en el año anterior 2.768 unidades. La crisis del sector es grande y la de GMV, ha llegado mucho más lejos, en los meses del 2017, solo se han producido 240 unidades, la mayoría Toyota y ni un solo vehículo GMV.

Estos datos de producción van junto a otros datos igual de deplorables, y es la pérdida de puestos de trabajo, apenas conocerse la medida la compañía ha enviado vía mensajes de texto a 2700 trabajadores "GMV informa que se realizó a su cuenta la transferencia de sus prestaciones sociales por la finalización de la relación de trabajo" . Sin contar con los despidos realizados en todo el año 2016, y el cese de operaciones patronal.

El sector automotriz ha sido uno de los más beneficiados de la especulación de divisas, aunque al mismo tiempo argumentan que las divisas no llegan, lo que en verdad no dicen es que se las han robado, desde el control de cambio, hasta el 2013 fue uno de los sectores más privilegiados en la entrega de divisas (el propio sector reconoció que en 2010 y 2011 “la entrega de divisas dejaba de ser el principal obstáculo” ), y su modus operandi, era la sobrefacturación de autopartes para quedarse con dólares extra. Cuando era el caso y traían vehículos, o los pocos que han venido ensamblando, todos han sido desviados al mercado paralelo llegando incluso a venderlos en dólares (un Ford Fiesta Titanium 2016 cuesta en el mercado 30.000 $). Este sector llego incluso a solicitar se legalizara la venta en dólares de vehículos , para “salvar la industria” como si los venezolanos ganáramos en dólares, seguro la industria no se salvaría, pero sus bolsillos sí que se engordarían más. Pero, como ha ocurrido con el conjunto de la economía, no es casualidad que cuando cae el precio del petróleo y los dólares son menos, ya no hay tanto que saquear, mejor es cerrar guardar los activos de la empresa y esperar al futuro a ver qué pasa.

¡Por la unidad de acción del movimiento obrero!

¡Ante el saboteo empresarial y la complicidad de la burocracia alzar la voz con una alternativa verdaderamente revolucionaria!

La actitud de los trabajadores de GMV, apenas se supo de la medida de presentarse para defender sus puestos de trabajo demuestra el potencial y la intención de la clase obrera de tomar medidas ante la situación. Todos los revolucionarios debemos defender la lucha de los trabajadores de GMV por salvar los puestos de trabajo. Son los trabajadores en asamblea y no la burocracia (mucho menos otros sectores de la burguesía) quienes deben decidir las medidas concretas a tomar para poner de nuevo en funcionamiento la empresa y garantizar los empleos.

Desde Izquierda Revolucionaria siempre hemos denunciado el saqueo de recursos públicos, sabotaje y explotación de los trabajadores que llevan a cabo las multinacionales del sector automotriz. Éstas utilizan sus factorías en Venezuela únicamente como ensambladoras, sacan todos los dólares a precio preferencial que pueden al estado y se dedican a explotar a los trabajadores, sabotear y especular con esos dólares y con los precios de los carros. Frente a esto una alternativa que hemos defendido en anteriores ocasiones sería la nacionalización de todas las factorías automotrices amenazadas de cierre y que el estado se comprometa a llevar a cabo las inversiones necesarias para conformar una empresa pública del sector automotriz que produzca carros, autobuses, etc en la propia Venezuela. Al mismo tiempo, para que esa empresa funcione y no ocurra como en otras empresas públicas, la gestión no puede estar en manos de burócratas sino de los propios trabajadores a través de asambleas y comités de delegados elegibles y revocables por estas.

Lamentablemente la política que está aplicando el gobierno en estos momentos no va en esta dirección sino en la de buscar acuerdos con sectores de la burguesía. Ello facilita que la contrarrevolución pueda seguir avanzando. El problema es que si en este momento se aplicaran las únicas medidas que pueden resolver el problema no sólo chocarían con los intereses de los empresarios sino también con la posición de muchos burócratas acomodados, afectando el propio vinculo que se ha ido fortalecido del aparto del Estado con los empresarios (afirmado entre otras medidas en actos como la Expo Potencia 2017).

La alternativa para General Motors y para otras muchas empresas amenazadas de cierre pasa porque la clase obrera se organice para luchar por sus propias reivindicaciones y programa. Hay que recuperar un programa socialista que plantee una revolución dentro de la revolución para derrotar los planes tanto de la burguesía como de la quinta columna burocrática y ponga el poder económico y político en manos de la clase obrera y el pueblo