Un análisis marxista de la guerra civil y la revolución española

La Fundación Federico Engels se enorgullece de presentar a todos sus seguidores y lectores, y al conjunto de los militantes de la izquierda, este formidable análisis de la revolución y la guerra civil española escrito por el marxista norteamericano Felix Morrow.

Revolución y contrarrevolución en España es, sin lugar a dudas, un clásico de la literatura socialista que merece estar en un lugar de honor entre las obras dedicadas a la gran gesta del proletariado español. Este libro es un material complementario indispensable a los cinco volúmenes de la colección Revolución Socialista y Guerra Civil (1931-1939) editados por la Fundación, aunque la obra de Felix Morrow añade un valor incuestionable: su autor la escribió justo en el momento en que la clase obrera y el campesinado pobre levantaron un ejército miliciano y se lanzaron a la toma de fábricas y tierras, comenzando un proceso de transformación social tan sólo comparable a la gran revolución bolchevique de Octubre de 1917. En medio de esta profunda revolución social, los trabajadores y la juventud libraron una feroz lucha armada contra el fascismo que se prolongó durante tres años. Su ejemplo conmocionó a los oprimidos de todo el mundo y concitó una solidaridad extraordinaria.

Felix Morrow (1906-1988), activo militante del movimiento comunista norteamericano, era miembro de una familia judía ortodoxa procedente de Europa del Este (su nombre real era Felix Mayrowitz) involucrada en el movimiento socialista. Antes de empezar la Universidad, Morrow se unió a la sección juvenil del Partido Socialista de América, la Liga Socialista de la Juventud

En 1918-19, como ocurriría en la mayoría de las organizaciones de la Segunda Internacional, dentro del Partido Socialista de América surgió un amplio sector probolchevique, defensor entusiasta de la Revolución Rusa y la Tercera Internacional, y hostil a la deriva reformista de la dirección del Partido. El temor a que acontecimientos semejantes a los del Octubre ruso, a la insurrección espartaquista en Alemania, o la República Soviética de Hungría pudieran desencadenarse en territorio estadounidense, llevó a la burguesía y al aparato del Estado a una campaña brutal de represión para extirpar de raíz la “amenaza comunista”. Fue el llamado “pánico rojo”, entre finales de 1919 y enero de 1920, cuando Mitchell Palmer, fiscal general de los EEUU, ordenó la detención de miles de comunistas, justificándolo con la Ley de Sedición (Sedition Act of 1918).

Tras un tormentoso periodo de escisiones y reagrupamientos, los sectores del movimiento socialista que se reclamaban partidarios de la Internacional Comunista se unificaron finalmente en el Partido Comunista de Estados Unidos (Communist Party of the United States of America o CPUSA), fundado en mayo de 1921. Sólo un 10% de los miembros del partido recién creado hablaban inglés como lengua nativa (la mayoría de afiliados eran inmigrantes) y en gran medida habían sido integrantes del sindicalismo revolucionario organizado en los Industrial Workers of the World (IWW). A este partido se unió Felix Morrow en 1931 tras acabar sus estudios de filosofía en la Universidad de Columbia (Nueva York).

La adhesión de Morrow al CPUSA se produjo en un periodo decisivo para el movimiento comunista internacional. La reacción estalinista en la URSS estaba en pleno apogeo y la vieja guardia leninista, agrupada en la Oposición de Izquierda, había sido derrotada políticamente. Decenas de miles de militantes del Partido Comunista de la URSS (PCUS) sufrían ya las expulsiones y la represión a manos de la burocracia termidoriana, un preludio a los juicios farsa de Moscú y las grandes purgas que liquidarían a cientos de miles de comunistas y significarían el fin del Partido Bolchevique.

Felix Morrow pronto demostró su talento y se convirtió en periodista del Daily Worker, el periódico del CPUSA. En los primeros años de la Gran Depresión recorrió EEUU escribiendo numerosas crónicas para el periódico, firmadas con el seudónimo de George Cooper, que en 1933 fueron recopiladas y publicadas en forma de libro en la Unión Soviética, con el título de La vida en los Estados Unidos durante esta depresión.

La lucha política en el seno de la Internacional Comunista entre la burocracia estalinista y los partidarios de la Oposición de Izquierdas no tardaría en trasladarse a las filas del comunismo norteamericano. En 1928, James P. Cannon, dirigente del CPUSA asistió como delegado al VI Congreso de la Internacional Comunista en Moscú. Tanto él como otro delegado, Maurice Spector, dirigente del Partido Comunista de Canadá, tuvieron acceso al texto que León Trotsky escribió como respuesta a las tesis oficiales del Congreso, Crítica sobre el Proyecto de Programa de la Internacional Comunista . A partir de su lectura, y después de muchas reflexiones, ambos llegaron a la conclusión que las ideas defendidas por Trotsky eran las correctas y decidieron unirse a la Oposición de Izquierdas.

Una vez en EEUU, Cannon y otros dirigentes del CPUSA, como Max Shachtman y Martin Abern, crearon en 1928 la sección norteamericana de la Oposición de Izquierdas, llamada Liga Comunista de América, tras ser expulsados del Partido Comunista por “trotskismo”. Max Shachtman era editor del Daily Worker, y durante la batalla en el seno del partido ganó a Felix Morrow a las ideas del genuino leninismo. Morrow se afilió a la Liga en 1933.

Nada más entrar en la organización, Morrow pasó a ser uno de los redactores más destacados de Socialist Appeal, órgano de expresión de la Liga Comunista, y posteriormente de The Militant, periódico de la organización cuando cambio su nombre por el de Socialist Workers Party (Partido Socialista de los Trabajadores). En ambas publicaciones escribió numerosos artículos sobre la revolución y la guerra civil española.

Felix Morrow jugó un destacado papel en la dirección del SWP y de la Cuarta Internacional. Fue uno de los dieciocho dirigentes trotskistas estadounidenses condenados en el juicio de Minneapolis de 1941, donde se aplicó por primera vez la ley Smith, que penaba la propaganda antibélica como delito de traición. Expulsado del SWP en 1946 por sus discrepancias con la deriva ultraizquierdista de la organización, abandonó la actividad política.

FELIX MORROW Y LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA

A pesar de la neutralidad aparente del gobierno de Roosevelt en la contienda española, la élite política y los grandes capitalistas norteamericanos trabajaron arduamente por la victoria de Franco, al que suministraron petróleo en abundancia además de ayuda técnica y logística. Por supuesto, la reacción fue muy diferente entre la clase obrera y la juventud de EEUU, que había protagonizado en los años anteriores, especialmente desde 1934, una gran oleada de luchas obreras y huelgas como las que sacudieron las ciudades de Toledo y Minneapolis. El estallido de la revolución y la guerra civil coincidió con un periodo de radicalización del movimiento obrero en los EEUU.

Las organizaciones de la izquierda norteamericana se movilizaron con vigor para apoyar al bando republicano. Especialmente las ligadas o influenciadas por el Partido Comunista, crearon numerosos comités de apoyo a la República, ligas antifascistas, etc. Pero toda esta actividad estaba limitada a respaldar la línea oficial del partido y de la burocracia de Moscú, a favor de la política del Frente Popular y de colaboración con la supuesta “burguesía progresista” en la lucha contra Franco, Hitler o Mussolini. Una política que renunciaba abiertamente al programa leninista de la revolución y al internacionalismo proletario. Por supuesto, las organizaciones de la izquierda que en territorio republicano querían ligar la lucha armada contra Franco con las realizaciones revolucionarias, eran acusadas de provocadoras y enemigas de la causa republicana. Esta era en esencia la finalidad que buscaba el Comité Norteamericano de Apoyo a la Democracia Española, creado en noviembre de 1936 por el CPUSA.

En cualquier caso, los intentos del estalinismo por constreñir el apoyo a la lucha antifascista repudiando la revolución socialista, no impidió que el entusiasmo y el valor afloraran entre la juventud y el proletariado de todo el mundo. Miles de militantes estaban ansiosos de acudir a tierras españolas para combatir al fascismo y colocarse en primera línea de la lucha contra el orden capitalista, de emular la Revolución Rusa y llevar a los oprimidos de España al poder. La guerra y la revolución española aparecían en la mente de la vanguardia obrera mundial como el ariete para acabar con el fascismo con las armas en la mano, y reparar la tragedia de Alemania e Italia ajustando cuentas definitivamente con el régimen capitalista.

Las Brigadas Internacionales constituyeron la expresión más acabada de este deseo, que además rompía la línea de la no intervención, ideada por la burguesía imperialista francesa y británica, y que también contó en un primer momento con el respaldo de Stalin. En EEUU fueron miles los trabajadores y jóvenes que se unieron a la causa; muchos de ellos lo sacrificaron todo, incluso su vida, para enrolarse en la famosa Brigada Lincoln que combatió heroicamente, entre otras batallas, en la defensa de Madrid y en el Jarama.

Ante las maniobras del estalinismo en EEUU, el movimiento trotskista respondió reivindicando el proceso revolucionario y la necesidad de avanzar hacia el socialismo para ganar la guerra al fascismo. En sus periódicos se publicaron los principales textos de Trotsky sobre la guerra civil y la revolución.

Dos meses después del inicio del conflicto, Felix Morrow escribe el folleto La guerra civil en España: ¿Hacia el socialismo o el fascismo?, editado por Pioneer Publishers en Nueva York y que constituye la primera parte del presente libro. Su objetivo era proporcionar un análisis marxista de la historia política de la República española desde sus inicios en 1931 —abordando el fracaso de las reformas de los gobiernos de conjunción republicano-socialista— hasta la insurrección fascista de julio de 1936. Un primer texto que, a modo de introducción, prepara al lector para la segunda parte, escrita en el otoño de 1937 y que es la esencia de la obra: Revolución y contrarrevolución en España.

Cargado de fuerza narrativa, Morrow entra en profundidad en el análisis de los procesos de la revolución social y de la contrarrevolución estalinista-burguesa. Analiza pormenorizadamente el doble poder resultante del levantamiento obrero que derrota la intentona fascista en las principales ciudades españolas, la formación de las milicias obreras, las colectividades y la toma de fábricas sometidas a control obrero. Demuestra, con los datos y cifras de la época, la profundidad de la revolución social en marcha y el pavor que esta despierta no sólo en los cuarteles generales franquistas de Salamanca y Burgos, también en los círculos dirigentes de Roma y Berlín, en París y Londres, y entre la burocracia estalinista de Moscú. Y disecciona la política de las diferentes organizaciones de la izquierda en cuyas manos está el destino de la guerra y la revolución: desde el PCE estalinizado, hasta la CNT, pasando por la izquierda caballerista y el POUM. La fuerza de su crítica, no sólo a la hora de probar el carácter contrarrevolucionario del estalinismo, se extiende a las tendencias que agrupaban a los sectores de la vanguardia obrera revolucionaria cuya dirección se mostró igual de incapaz para alcanzar la victoria. Tanto el anarquismo, como el centrismo diletante de los dirigentes del POUM, son sometidos a la crítica marxista con resultados realmente clarificadores.

Morrow terminó de escribir este material en noviembre de 1937, con el proceso revolucionario liquidado después de las Jornadas de Mayo en Barcelona, la conquista de Aragón por parte de las fuerzas estalinistas y la brutal represión contra el POUM. El libro fue editado finalmente en 1938, cuando el resultado de la guerra estaba prácticamente decidido.

La guerra civil y la revolución española no dejan de ser objeto de estudio y controversia entre muchos analistas, que intentan desviar el conflicto a un enfrentamiento entre “democracia y fascismo” o “república y franquismo” ocultando el verdadero trasfondo de la contienda: la explosión revolucionaria entre las masas obreras que lo dieron todo en las trincheras y en la retaguardia para acabar con el fascismo pero también para construir una nueva sociedad socialista. La ausencia de una dirección revolucionaria a la altura del desafío histórico resultó la principal razón de la derrota militar de la clase obrera, y de la posterior masacre que sufrió a manos del régimen franquista.

Las lecciones de la revolución y la guerra civil española no dejan de constituir una fuente de inspiración inagotable en la preparación política de la joven generación de revolucionarios. Al fin y al cabo, problemas semejantes a los que se tuvieron que enfrentar miles de luchadores en aquellos años siguen estando encima de la mesa, en una época en que la decadencia general del capitalismo provoca todo tipo de aberraciones. Hoy, cuando se cumple el 80º aniversario de la guerra y la revolución, las fuerzas del gran capital imperialista reducen países enteros a escombros, provocan que millones de personas huyan de sus hogares destruidos buscando refugio para luego ser tratados como hacía el nazismo con los judíos. Ochenta años después, el hundimiento de la economía capitalista mundial vuelve a imponer una desigualdad atroz, un desempleo de masas crónico, una extensión de la pobreza y la marginalidad hasta cotas que sólo tienen precedente en los años treinta del siglo pasado.

Hoy la fortaleza de la clase obrera y la juventud es inmensa, mucho mayor que en los años que analiza este texto. Y esa fuerza, que se ha demostrado poderosa, que está sacudiendo los cimientos del capitalismo, sigue necesitando de un programa marxista y de una organización revolucionaria. Sólo así podremos conjurar los viejos demonios que vuelven a resurgir en forma de racismo y fascismo, de ataques a los derechos sociales y democráticos más elementales, y construir una sociedad justa e igualitaria.

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Este libro ha contado con diferentes ediciones en castellano. Todas ellas, incluso la más reciente, adolecen de errores de traducción, incluidas mutilaciones del texto original. Hemos realizado una nueva traducción directamente de la edición original de 1938, intentando corregir las carencias de las anteriores publicaciones en castellano.

Para facilitar la lectura hemos incorporado un apéndice con reseñas biográficas de protagonistas destacados de la guerra y la revolución junto a una breve cronología de los principales acontecimientos políticos de la década. Asimismo, en aras de la claridad, hemos introducido algunos cambios en el texto, como denominar “del Interior” y “de Asuntos Exteriores” a los ministerios que en la época se llamaban “de la Gobernación” y “de Estado” respectivamente, o reservar los términos “ministro” y “ministerio” para el gobierno central, que el autor también aplicaba a los gobiernos vasco y catalán, sustituyéndolos en ambos casos por “consejero” y “consejería”. Igualmente, hemos adaptado los nombres propios a la forma usada en la actualidad, como en el caso de Andrés/Andreu Nin, y los topónimos en catalán.

Las notas de Felix Morrow están identificadas como tales. El resto, ya sean aclaratorias o comentando algunos detalles del original, son de nuestra autoría.


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